sábado, 27 de julio de 2013

FLORES, MITOS Y LENGUA


La relación del hombre con el mundo vegetal viene de antaño. Las plantas le han servido de alimento, de remedio contra las enfermedades, para obtener bienestar físico y mental, para el cuidado y obtención de la belleza. También han dado lugar a hermosos nombres de personas.
Algunas plantas, y en especial las flores, le han deleitado por su aspecto, colorido y fragancia. Otras, en cambio, le han sido hostiles por sus venenos o formas.
Las plantas, desde el principio, dieron origen a mitos y leyendas, en las que aparecían como espíritus benéficos o maléficos, en forma de demonios, hadas, ninfas, brujas… Esas historias se han seguido recordando, asociadas a sus hermosos nombres. Aquí tenemos una pequeña muestra.


Amapola


Etimología: Del árabe hispánico happapáwr[a], y este del latín papaver (adormidera), con influencia del árabe habb (semillas).

La definición del Diccionario de la RAE es: Planta anual de la familia de las Papaveráceas, con flores rojas por lo común y semilla negruzca. Frecuentemente nace en los sembrados y los infesta. Es sudorífica y algo calmante.


Mitología:
La amapola, hermana de la adormidera (flor con la que se representaba a Morfeo, dios del sueño) debe su significado más universal al mito de Deméter y Perséfone (Ceres y Proserpina para la mitología romana. Deméter, diosa de la tierra y la fertilidad, se la asocia con los campos de cereales, el lugar preferido donde florece la radiante amapola. La figura de Deméter lleva casi siempre espigas y amapolas en las manos. La leyenda nos cuenta que un día Perséfone, hija de Zeus y Deméter, estaba en un prado recogiendo amapolas. De repente, se abrió la tierra y Hades, dios del mundo subterráneo, surgió de las tinieblas y se la llevó consigo para desposarla. Deméter, que ignoraba el destino de su hija, la buscó por todos los lugares, y mientras llevaba a cabo su búsqueda y hasta que no la encontrara, prohibió a la tierra producir frutos. Ante esta amenaza, Zeus intervino y ordenó a Perséfone pasar seis meses en la tierra con su madre y otros seis en el inframundo con Hades. Por eso la tierra duerme durante la ausencia de Perséfone y despierta a su regreso, con la llegada de la primavera.
El color rojo representa también la resurrección.

Por ser el símbolo del sueño, de la resurrección y la fertilidad, la amapola fue considerada una flor muy importante en el mundo antiguo.

En otras lenguas:
Catalán: rosella
Francés: pavot
Italiano: papavero
Inglés: poppy


Narciso

Etimología: Del Latín narcissus, y éste del griego νάρκισσος (narciso)
La definición del Diccionario de la RAE es: Planta herbácea, anual, exótica, de la familia de las Amarilidáceas, con hojas radicales largas, estrechas y puntiagudas; flores agrupadas en el extremo de un bohordo grueso de dos a tres centímetros de alto, blancas o amarillas, olorosas, con perigonio partido en seis lóbulos iguales y corona central acampanada, fruto capsular y raíz bulbosa. Se cultiva en los jardines por la belleza de sus flores.
Otras acepciones: Hombre que cuida demasiado de su adorno y compostura, o se precia de galán y hermoso, como enamorado de sí mismo.

Mitología:
Los griegos veían en esta flor la metamorfosis de un joven y bello pastor, hijo del río Cefiso y de la ninfa Liríope. Orgulloso de su belleza era insensible al amor de las ninfas, enamoradas todas de él. Incluso rechazó a la encantadora Eco, ninfa de los bosques. La belleza de Eco se fue marchitando por el sufrimiento de su amor no correspondido, hasta que los dioses la convirtieron en roca. Su alma, sin embargo, aún  sigue gimiendo lastimosamente en los bosques, adonde se retiró.
Cupido, dios del amor, castigó severamente a Narciso con un funesto engaño: un día, el bello joven se inclinó sobre una fuente de aguas límpidas y se enamoró de su propia  imagen reflejada. Pero la imagen  parecía burlarse de él; se reía de él cuando él se reía, suspiraba cuando él lo hacía, desaparecía cuando sus lágrimas alteraban la quietud de las aguas; y al tratar de acariciar tan bella imagen, ésta huía quién saber dónde. Narciso ya no quiso alejarse nunca del espejo que el agua le ofrecía y su loca pasión crecía cuánto más se contemplaba. Víctima de su delirio, Narciso languideció hasta morir. En el lugar donde las ninfas encontraron su cuerpo inanimado, crece ahora una pálida y melancólica flor de delicado aroma, inclinada hacia las frescas aguas.


En otras lenguas:
Catalán: narcís
Francés: narcisse
Italiano: narciso
Inglés: narcissus

Lirio



Etimología: Del lat. lilĭum, y este del griego λείριον (lirio)
La definición del Diccionario de la RAE es: Planta herbácea, vivaz, de la familia de las Iridáceas, con hojas radicales, erguidas, ensiformes, duras, envainadoras y de tres a cuatro decímetros de largo, tallo central ramoso, de cinco a seis decímetros de altura, flores terminales grandes, de seis pétalos azules o morados y a veces blancos, fruto capsular con muchas semillas, y rizoma rastrero y nudoso.


Mitología:

Los antiguos veían en esta flor el símbolo de la inocencia y la pureza. Los griegos creían que los lirios eran gotas de leche de la diosa Hera. Cuando la esposa de Zeus amamantaba al pequeño Hércules, unas gotas de su leche se vertieron en el cielo, formándose la Vía Láctea y otras en la tierra, convirtiéndose en lirios.

En otras lenguas:
Catalán: lliri
Francés: lis
Italiano: giglio
Inglés: lily



Fuentes consultadas:
http://www.rae.es/rae.html
http://dlc.iec.cat/index.html
http://oxforddictionaries.com/ 
http://www.etymonline.com/index.php
Rita Schnitzer, Leyendas y mitos de las flores