domingo, 12 de mayo de 2013

"Naufragio y Nauseabundo"

Capítulo "Naufragio y Nauseabundo",

 Parentescos insólitos del lenguaje, Fernando A. Navarro

 


No hay gran dificultad en reconocer el nombre latino para el barco, navis, en palabras nuestras como nave, navío, naval, naviero, navegar, navegable, navegación y navegante, así como circumnavegar, que es dar en barco una vuelta al mundo.

Es muy llamativo el parecido entre el nombre catalán "nave", nau, y el nombre nao que recibía en castellano antiguo un tipo especial de embarcación con velas y sin remos. Contrariamente a lo que se suele afirmar, Cristóbal Colón no llegó al Nuevo Mundo a bordo de tres carabelas, sino a bordo de dos carabela- La Pinta y la Niña- y una nao - La Santa María-. Aunque el término "nao" hace ya tiempo que es arcaico en nuestro idioma, todos los españoles de mi generación lo conocen por estar considerado tradicionalmente como una de las tres únicas palabras femeninas españolas terminadas en o: "nao", "seo" y "mano".

Si uno sabe que el verbo latino frangere significa "romper", tampoco tiene mayor dificultad la etimología de términos como naufragio, naufragar o náufrago. Pero no sólo a embarcaciones acuáticas se ha aplicado el latín navis, pues en español abundan sus usos metafóricos. Se explica así que hoy llamenos aeronaves a los vehículos que pueden desplazarse por el aire y tengamos incluso naves espaciales o astronaves capaces de viajar hasta la luna o a otros planetas.

En cuanto al griego,ναυς (naus; barco), nos ha dejado el adjetivo náutico, la moderna aeronáutica y el sufijo -nauta que damos a cualquier navegante. 

Los griegos llamaron ναυσία a las ganas de vomitar que el balanceo de un barco despierta en las personas poco habituadas a la navegación. Nosotros hemos conservado ese mismo nombre, náusea, pero ampliado su significado para cubrir todas las causas de esa desagradable sensación: desde las náuseas que sienten muchas mujeres durante el primer trimestre de embarazo hasta las provocadas por la vista de algún alimento nauseabundo, pasando por la náusea existencialista o nausée de Jean-Paul Sartre. Se trata, como puede verse, de una evolución muy semejante a la experimentada por nuestro concepto de "mareo".


  • Naufragio:
    (Del lat. naufragĭum).
    1. m. Pérdida o ruina de la embarcación en el mar o en río o lago navegables.
    2. m. Pérdida grande; desgracia o desastre.
    3. m. Mar. Buque naufragado, cuya situación ofrece peligro para los navegantes.

    Otros idiomas: català: naufragi; italiano: naufragio
  • Nauseabundo, da:
    (Del lat. nauseabundus).
    1. adj. Que causa o produce náuseas.
    2. adj. p. us. Propenso a vómito.

    Otros idiomas: català: nauseabund; francés: nauséeux; italiano: nauseabondo; inglés: nauseating, nauseous
  • Nave
    (Del lat. navis).
    1. f.barco (construcción capaz de flotar).
    2. f. Embarcación de cubierta y con velas, en lo cual se distinguía de las barcas; y de las galeras, en que no tenía remos. Las había de guerra y mercantes.
    3. f. Cada uno de los espacios que entre muros o filas de arcadas se extienden a lo largo de los templos u otros edificios importantes.
    4. f. Cuerpo, o crujía seguida de un edificio, como almacén, fábrica, etc.
     
     Otros idiomas: inglés: nave; francés: nef; italiano: nave




     Parentescos insólitos del lenguaje, Fernando A. Navarro. Ediciones del Prado. Madrid 2002
     Diccionario de la Real Academia Española: http://www.rae.es/rae.html


2 comentarios:

Merche Gracia Broch dijo...

Muy bien Eirene: ya tienes tu entrada publicada. Evidentemente has aportado mucha más información que los alumnos de primero de bachillerato.

Eirene dijo...

Bueno, he querido compartir con todos vosotros, un capítulo del libro que cito. Espero que si alguien no lo conoce, se anime a leer algún capítulo más... ¡lo disfrutará!. Saludos a todos.